Estudiantes solo deberían tener una hora diaria de tareas

Según un estudio de la Universidad de Oviedo, en España, al dedicar más tiempo a esta actividad se generan desigualdades en el proceso de aprendizaje.

El número de tareas asignadas en los colegios puede afectar considerablemente el rendimiento académico de los estudiantes, pues la cantidad de tiempo invertido en estas puede crear desigualdad en los alumnos debido al ritmo con el que se desempeñan en los deberes, y la velocidad con la que aprehenden el conocimiento son sumamente diferentes en cada uno de los alumnos.

Fabio Solano, rector de la Institución educativa Méndez Rozo ubicada en Sesquilé, manifiesta que las tareas son necesarias, pero deben estar cuantificadas para que no surja un efecto contrario de desmotivar en el mundo académico a los estudiantes.

El tiempo invertido en las tareas, no necesariamente es tiempo bien utilizado, pues cada estudiante tiene métodos particulares para realizar sus actividades. Además, factores externos como el estilo de vida, el ambiente, la organización de las asignaturas, la autonomía, los estilos de crianza, las diferentes técnicas usadas por los escolares al momento de desarrollar sus labores cotidianas y el tiempo empleado por los alumnos en la realización de los deberes influyen en el desarrollo y en el aprendizaje de cada estudiante.

Tareas
Una cantidad adecuada de tareas mejora el rendimiento académico de los estudiantes. Foto: Lourdesnique, via Pixabay

Angie Rodríguez, psicóloga de la institución educativa Melanie Klein School, asegura que las tareas tienen tanto efectos negativos como efectos positivos. En cuanto a los efectos negativos señala el poco tiempo que los estudiantes pueden tener para realizar estas labores, llegando a perjudicar la calidad con la que estos sean presentados, puesto que se ven obligados a responder con una obligación en plazos cortos de tiempo. Por otro lado, señala algunos aspectos positivos como: el refuerzo de las temáticas que se han trabajado antes en cada asignatura y enseñar el hábito de compartir en familia para el desarrollo de estas y que se convierta en un momento divertido para el estudiante. 

La brecha que se abre entre los estudiantes se da por la variación del interés que estos tienen en cuanto a las labores, siendo algunos estudiantes los que desean aprender y otros los que únicamente desean cumplir con el requisito de una nota.

También es de destacar que, muy por el contrario de lo que se puede llegar a pensar, a los niños sí les gustan las tareas.

La riqueza cultural y económica del núcleo familiar influyen, pues tienen un papel fundamental. Etta Kralovec y John Buell, en su libro The end of homework (2001), sostienen que aquellos hijos con padres que poseen más estabilidad económica, tienen la tendencia a obtener mejores resultados en sus deberes realizados en casa.

Solano afirma que dicha desigualdad también se da con relación a aquellos estudiantes que se encuentren en una ciudad o en el sector urbano, ya que tendrán más facilidad de adquirir conocimiento y realizar las labores de consulta quienes tengan acceso a la información. Además, declara que en el campo es casi imposible, pues no hay internet y no hay quien oriente al alumno, y por ello se persuade a los docentes para que las tareas sean factibles y sencillas.

El Espectador, en la columna de opinión de Adolfo León Atehortúa, rector de la Universidad Pedagógica Nacional, señala que actualmente en el país, las jornadas implementadas por los colegios han comenzado a acaparar una cantidad cercana a las 11 horas por día, para aquellos niños que empiezan su jornada a las 4 o 5 de la mañana y la terminan a las 4 de la tarde, teniendo únicamente una hora aproximada para almorzar y descansar, concluyendo que “por buena que supongamos sea una tarea escolar para el hogar, es injusto cargar más su jornada.”

La conclusión final de los investigadores y autores del estudio mencionado, José Muñíz, Rubén Fernández, Marcos Álvarez y Javier Suárez, es que la cantidad de tiempo adecuada para un joven cuando realice sus deberes, debe estar entre el rango de 60 y 70 minutos, para así, poder conservar el equilibro entre los estudiantes y no sobresaturar al alumno con deberes.


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