Capacidad mental

Mayor capacidad mental no significa más inteligencia

Las personas suelen recurrir a aplicaciones de juegos mentales con el fin de aumentar la ‘capacidad mental’ y ser ‘más inteligentes’… ¿Es verdad que funcionan?

Alejandro Marín, actual coordinador del Laboratorio de Bases Biológicas del Comportamiento de la Universidad de La Sabana y quien es PhD en Neuropsicología Clínica de la Universidad de Salamanca (España), aclaró que la ‘capacidad mental’ no es un concepto que permita ser cuantificado, es decir, no existe eso de ‘tener más capacidad mental’, básicamente porque no existe un tope para decir que alguien tiene 100% de capacidad. Y lo mismo sucede con la ‘inteligencia’, puesto que es un término que está siempre en evolución y los científicos aún no le han dado una definición exacta.

Marín también definió el concepto de ‘juego mental’, explicó de qué forma se tratan ciertos problemas neuronales y cómo se pueden mejorar ciertos aspectos del funcionamiento del cerebro.

UNISABANA DIGITAL: ¿Qué son los juegos mentales?

ALEJANDRO MARÍN: Los juegos mentales son una serie de actividades que supuestamente hacen que una persona sea más inteligente. Sin embargo, esa es una construcción de mercadeo, no de la neurociencia cognitiva, dado que los datos sobre la eficacia de estos juegos son muy controversiales, por no decir ausentes.  

UD: En un niño, ¿aplicaciones de juegos mentales en dispositivos móviles le ayudarían a su desempeño mental?

AM: El juego, en general, ayuda a los niños. Es fundamental para el desarrollo cognitivo, social y psicológico. Los juegos mentales, entendidos como estas aplicaciones que inundan al niño con un montón de estímulos para que él pueda desarrollar mejor sus capacidades, de hecho, están mostrando datos contradictorios.

Capacidad mental
Las aplicaciones de juegos mentales agobian a los niños, según Alejandro Marín. Foto: Yaleni Solano.

Es decir, los niños se sienten más agobiados debido a la hiper-estimulación, lo cual genera problemas de atención, en términos de dificultades para inhibir información irrelevante, entre otros problemas.

La Psicología del desarrollo, la neuropsicología infantil y la neurociencia en general ha abordado esta temática, por lo que es allí donde debemos documentarnos para saber qué cuestiones ayudan más a nuestros niños. Los anuncios de televisión generalmente están llenos de inexactitudes. Para los vendedores, lo importante es vender algo que creen que funciona, pero que realmente no están pensadas para favorecer el desarrollo de los niños. Infortunadamente, son muy pocos los sectores mercantiles que recurren a estudios científicos.  

UD: ¿Es posible que, como tratamiento médico, se receten juegos mentales?

AM: Afortunadamente, la mayoría de los médicos permanecen muy actualizados en el tema del procesamiento mental y de su estudio a nivel científico. Por eso, no utilizan productos que no tienen sustento teórico para ayudar a un paciente. Por ejemplo, en el caso de la inteligencia, algunos resultados de límites bajos pueden considerarse un problema médico que impacta negativamente al paciente en diferentes esferas, y los médicos saben que el tratamiento debe basarse en distintas estrategias, farmacológicas y no farmacológicas.

Los buenos médicos trabajan de forma multidisciplinar porque, a diferencia de los que venden los juegos, el interés está siempre en la mejora del paciente. Aunque, tristemente, y respondiendo a la pregunta, algunos médicos puede que sí receten ‘juegos mentales’ para resolver pronto un problema.  

UD: ¿Puede dar un ejemplo de los tipos de tratamientos que se recetarían?

AM: Cuando hablamos de paciente hay que tener en claro que es alguien que tiene un problema de salud que requiere de intervención médica (muy distinto a una persona que quiere ser más inteligente). En el caso de un paciente con problemas de inteligencia (diversidad funcional) hay que tener clara la aproximación terapéutica, porque una cosa es rehabilitar una función (memoria, lenguaje, etc.) y otra es ayudarle a adaptarse al contexto que le corresponde (estimulación). Por lo tanto, los tratamientos que existen dependen del daño y del pronóstico que se tenga de la evolución del mismo.

En el caso de la rehabilitación, se intenta restablecer una función cognitiva (como por ejemplo el lenguaje) mediante la realización de ejercicios que simulan la forma como la aprendimos en su momento. La estimulación, por su parte, ayuda al paciente con estrategias para enfrentarse al medio con el déficit que padece. Por ejemplo, a algunos pacientes con amnesia se les enseña a seguir patrones fijos para que puedan hacer frente al déficit. De tal manera que algunos de ellos se vuelven muy buenos para responder ante situaciones sociales demandantes, no porque se acuerden, sino porque aprenden a leer el contexto y a actuar en consecuencia.  

UD: ¿Cómo se explicaría la capacidad mental de la persona? ¿Es cierto que se puede aumentar?

AM: Tanto ‘juego mental’ como ‘capacidad mental’ son conceptos que están a medio hacer y que no han salido de la investigación, sino que son fruto del mercadeo. Son términos que suenan bien, sobre todo para algunos padres que están preocupados porque sus hijos no son tan brillantes como los de los demás.

Para que se pueda hablar de capacidad en términos absolutos se deben conocer los límites del intervalo correctamente y establecer si se pude lograr llegar al máximo o cuáles son las consecuencias de estar en el mínimo. Esta tarea es compleja, debido a la naturaleza de la pregunta y de las limitaciones con las que contamos para poder llegar a entender el funcionamiento del cerebro en su totalidad.

Algunos sectores quieren convencernos con la idea de que realizando ciertas actividades vamos a ser más eficientes en términos cognitivos. Esto no necesariamente es mentira: la repetición, por ejemplo, es un mecanismo que permite consolidar la información de una mejor manera, aunque si lo hacemos sin espaciarla en el tiempo, sin contextualizarla, de nada sirve. Ese último factor es el que pasan por alto los que venden los juegos mentales, por lo que la actividad queda reducida a una serie de prácticas sin sustento teórico y que terminan siendo aburridas y estresantes. El estrés se convierte en el peor enemigo de la cognición y, por tanto, el mercado sigue abierto, situando la responsabilidad en el sujeto: si no aprende es por su culpa.

UD: ¿Qué acciones y costumbres tienen un efecto negativo en las habilidades cognitivas de la persona? Es decir, desmejoran sus habilidades.

AM: Básicamente el sedentarismo y, sobre todo, vivir sin preguntas y sin interés por las cosas que nos rodean; hay que mantenerse actualizado. Matías Gruber y Charan Ranganath, recientemente, propusieron que la curiosidad es el motor que empuja a las personas exitosas. Se demostró la diferencia en el desempeño de ciertos participantes en tareas de mejoría de trabajo, estableciendo una relación entre aquellos que tienen alta curiosidad con su alto desempeño en tareas de memoria. No quiere decir esto que los que no tienen curiosidad no van a tener funciones cognitivas adecuadas. Es solo una asociación que puede ayudarnos a entender por qué a algunas personas les va mejor que otras en diferentes ámbitos.

UD: ¿A qué se refiere con mantenerse actualizado?

AM: me refiero al hecho de estar al corriente de la evolución de los conceptos que manejamos en nuestra cotidianidad, para así poder responder más eficientemente. Es imposible avanzar en nuestras disciplinas si pensamos que algunas cuestiones son leyes fijas que no requieren actualización. Imagínense ustedes a una persona que siga hablando como hace 300 años; nadie le entendería y, por lo tanto, no podría adaptarse al medio. Los avances científicos son un gran ejemplo de actualización porque permite afinar procedimientos, entender fenómenos más ampliamente y crear, a partir de ello, nuevas preguntas y nuevos campos de acción para poder avanzar como sociedad y como individuos.  

UD: ¿El ejercicio físico contribuye a la estabilidad y a la mejoría mental?

AM: Claro que sí. Recientemente, algunos investigadores observaron que el ejercicio aumenta el flujo de sangre en el cerebro de ratones. La sangre y el oxígeno son la gasolina del cerebro y, por lo tanto, pensar que actividades que facilitan el flujo de sangre y la cantidad de oxígeno en el cerebro van a corresponderse con mejoras en el funcionamiento cerebral no es descabellado. Se han realizado estudios en humanos en donde se encontró que personas que hacen mucho ejercicio muestran mejores ejecuciones en tareas de memoria y atención, al igual que mayores índices de bienestar.  

UD: ¿Qué le recomendaría a una persona que quiere volverse más inteligente?

AM: Que no se agobie, primero que todo, porque lo de volverse más inteligente es relativo. Hay conceptos que hacen parte de lo que se entiende por inteligencia en los cuales, sí se podría trabajar. Uno de estos es la eficacia, consistente en la especialización de una persona en una tarea, de tal manera que la realice más rápido y mejor en comparación con un estado anterior. Esto es solo un mecanismo pero, a veces, ese pequeño mecanismo es la factor diferencial de alguien que tiene éxito en la vida. Finalmente, le aconsejaría que nunca deje de tener objetivos y de realizar todo lo que esté a su alcance para lograrlos.  


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